miércoles, octubre 26, 2011

SAUDADE

Son casi las 22:30 al momento de comenzar este post. Tengo hambre y voy directo a casa. Llevo un sentimiento que los brasileños definen perfectamente como saudade...

En verdad quiero volver a mi vida normal pero no puedo. Me niego a vivir un duelo de mi relación, más cuando el villano de la historia soy yo. Tan mal antagonista de la película soy que tengo sentimientos, cuando debería ser frío y calculador. Debería sentarme a disfrutar de mi soltería pero me es imposible, no de esta manera.

No me siento a gusto conmigo. Me siento tan solo y quisiera irme a un ligar tranquilo para pensar sin tanto ruido y sentirme bien con este vacío. Me doy la razón y me arrepiento, me confundo. Hablo con Dios en las noches esperando que alivie mi pena, no quiero la compasión de nadie; pero me encantaría que alguien me escuchara. El hambre y las ganas de dormir magnifican mis quejas. Como y despierto y todo sigue igual.

Hace mucho que no ocupaba mi blog para desahogarme. Ahora soy el tipo que tiene trabajo, dinero y un smartphone. Ahora soy Mr. Bad Guy. Me convertí en el tipo de persona que más odio. Regreso a la soltería pero esta casa se ha convertido en un desierto. Tengo frío y la noche tiende a bajar la temperatura, como a mi vida.

Yo sé que allá afuera todos ustedes no hacen drama que me van a criticar por exponer libremente mis sentimientos. No me importa: hace mucho que me dejé de ataduras. Esta saudade no se va y mi deseo ya no es esconderme ante ella. Alguien a quien quise mucho (y que supongo que ya no me quiere ver a pesar de que se mudó a mi ciudad) me enseñó que debía dejar que doliera hasta que tocara fondo para luego dejar ir a la tristeza. Así que procedo a seguir el consejo.



Nos vemos en el futuro.

sábado, octubre 08, 2011

ON MY OWN

Mi nombre es Gerson Obrajero y tengo mucho miedo a estar solo.

Eso no es sorpresa, aquí lo he dicho muchas veces. Mi vida está como en una resaca después del término de mi relación: intento reanudar mi vida normal y creo que lo he logrado, pero me falta algo, me siento yo pero incompleto. Este es el peor momento para la vida social que me cargo. Además, esta sensación de no estar bien acompañado ni solo se ha intensificado más sin alguien con quien compartir, y no digamos en el plano amoroso; en ningún plano.

En la amistad estoy del carajo: mi mejor amiga está en Londres y cada vez son menos las oportunidades de volverla a ver, mi mejor amigo ya tiene vida de casado y con sus responsabilidades lo veo muy poco. Los demás ya no quieren saber de mí, o ya tienen su bandita de amigos o dicen que quieren verme y después me cancelan, otros ya no quieren hablarme y es notorio. Yo supongo que he de ser una persona muy poco confiable para otros que no me conocen tanto tampoco quieran salir. No es bonito vivir de esa manera.

En este tiempo no he podido cambiar esa circunstancia, lo que me deja sólo una opción: aprender a vivir conmigo, aunque la soledad me arda todos los días, aunque me molesto escuchar conversaciones de mis compañeros de trabajo que sólo hablan de hijos, porque me hacen sentir viejo; aunque tenga que ir solo al cine, entre parejas que se están besando; aunque tenga más de 1000 seguidores en Twitter y tenga una influencia como de 20 usuarios, aunque los pocos que me leen se molesten por actitudes como esta. Ni modo.

Yo siempre he querido tener un conjunto de amigos como los que siempre se muestran en las películas inglesas, gente con quien compartir, no necesariamente iguales, personas de quienes aprender, con quien apoyarte en los momentos difíciles, con quien cantar con una canción himno, con quien ver películas, con quien chelear y después llevar a casa, con quien juntarte en un café para platicar sobre la vida, quienes te acompañan en los momentos trascendentes, quien te abrace y diga que todo estará bien. No, ya no hay eso en mi vida, cómo extraño eso.

Sin embargo, la vida no siempre te puede dar lo que quieres, lo que tendré es a mí mismo hasta que viva. Necesito no depender de las cosas que escribí en el párrafo anterior, que de ninguna persona dependa mi estado de ánimo. Que pueda sentarme cómodamente frente a la pantalla cinematográfica sin un pequeño sentimiento de vacío. Que pueda ir a un bar a tomarme una chela sólo para despejar mi mente y no sentirme como un inadaptado. No me queda más, así que me haré los honores a mí mismo. Creo que ese es mi destino y no me haré a un lado ni le rogaré a nadie. Espero que con el tiempo duela menos y que cuando lleguen esos amigos sea fácil no depender de ellos.

Ahorita ando viendo About a Boy con Hugh Grant y no me levanta el ánimo. En fin, hace un rato que no hacía un post pesimista y ya era hora. Mientras tanto cantaré esa canción de Freddie Mercury, en su excelente remix de 1993, que describe exactamente cómo me siento actualmente:



Sometimes I feel I'm gonna break down and cry (so lonely)
Nowhere to go nothing to do with my time
I get lonely so lonely living on my own

Sometimes I feel I'm always walking too fast
And everything is coming down on me down on me
I go crazy oh so crazy living on my own

Dee do de de dee do de de
I don't have no time for no monkey business
Dee do de de dee do de de
I get so lonely lonely lonely lonely yeah
Got to be some good times ahead


Nos vemos en el futuro.

jueves, octubre 06, 2011

AÑO 7: GAROTA DE IPANEMA

Un día como hoy, pero de hace siete años no tenía computadora, había escuchado sobre los blogs y a ver uno me decidí abrir el mío. Lo hice en un café internet.

¿Cómo dejé entrar a la Bossa Nova en mi vida? Fue una especie de catarsis de la cual la piratería tuvo la culpa. ¿Qué sabría yo que pasar por la calle de República de Argentina pondrían un disco de éxitos de este ritmo brasileño, que irremediablemente me llevaría al recuerdo de Saludos amigos y al personaje brasileño José Carioca? La fascinación me insistió en el 2001 a escuchar un disco de éxitos de Sergio Mendes en la pequeña tienda de cómics donde trabajaba para organizar una convención. Tuve que regresar para comprar el primer disco y en casa, en la comodidad de mi casa, esa música me incitó a soñar…

Como ya lo he explicado, lo que me fascinó de aquí fue escribir sin restricciones. Lo que no olvido es que en este tiempo fue que conocí a muchas personas, hice muchas cosas, amé, fui correspondido y no y lo más importante de cada experiencia es que compartí. Así es como resumí 7 años de mi vida enfrente a una computadora. Pero quizá lo que puedo agradecer a mi blog es que haya sido determinante para querer desarrollar mis habilidades para escribir; aunque en el intento haya elaborado muchos post malos y uno que otro que le gustó a los lectores de este espacio.

Antes de que fuera un servicio exclusivo para Estados Unidos (pinches leyes arcaicas del copyright) descubrí más del género de la Bossa Nova gracias a Pandora. Sus listas me hicieron conocer a Chico Buarque, a Os Cariocas, Tamba Trio, y más música brasileña. Escuchaba, apuntaba y escribía. El servicio de música hacía ameno mi primer trabajo. Mientras más experimentaba el ritmo, más soñaba y la ensoñación tuvo que desembocar hacia las letras.

Ha sido una relación amor-odio con las letras. Las quiero dejar pero el amor me gana. El bloqueo empieza mientras el deseo cava debajo del muro y por ello es tardado. La monotonía y el trabajo me quitan las ganas, mismas que resucitan al momento de extrañar el constate golpeteo a las teclas. Con musas o no, con inspiración o con oficio, con el exorcismo de letras o con el río poderoso que abre caminos sobre la hoja en blanco: ha sido un viaje maravilloso que me gustaría continuar, ya sea aquí o si por fin logro capitalizar mis ansias en proyectos literarios.

Un proyecto relacionado con Mauricio Garcés fue el pretexto perfecto para escribir sobre la bossa nova. Dotar al personaje de la novela que escribía de ese gusto musical encajaba perfecto con el ritmo de fondo de las películas del “galán de galanes”. Pero el no conseguir una beca, mi depresión y mi mala costumbre de no terminar lo que empiezo sepultaron mis cuartillas terminadas. Hoy, vuelvo a retomar mis letras (el taller literario ha servido de mucho), pero los sonidos del Brasil siempre estuvieron ahí: las pasiones verdaderas no se abandonan del todo, mucho menos después de 7 años recién cumplidos.

Aquella canción que escuché en la calle del Centro Histórico fue The Girl From Ipanema, Gatora de Ipanema en portugués. Canción que alcanzó fama mundial y que inmortalizó para siempre a sus creadores. En mi proyecto, el personaje silba la canción cuando acaba de follar con una mujer; yo la silbo cuando para una mujer realmente bella. Lo que descubrí hace poco es que el día que fue presentada la canción (y antes de que fuera popularizada con los arreglos de Stan Getz y la voz de Astrud) en un pequeño espectáculo, el triunvirato que creó la Bossa Nova (Tom Jobim en la música, Vinicius de Moraes en la letra y Joao Gilberto en la voz) hicieron una pequeña introducción musicalizada:

-Joao: Tom haz una canción que nos diga qué es el amor.
-Tom: Hola, Joaozinho. No sale si Vinicius no hace la poesía.
-Vinicius: Para interpretar esta canción me gustaría que la cantara Joao.
-Joao: Ah, ¿Pero quién soy yo? Yo estoy con ustedes. Mejor cantémosla los tres.




La chica de Ipanema, la que pasa y cautiva, la que va triste de amor pero en su paso ilumina con su impactante belleza al mundo: una de mis canciones favoritas de todos los tiempos y la que inaugura el principio del séptimo año de El Blog de Gerson Obrajero, en su octava temporada. Gracias por seguir conmigo en este viaje. Lo mejor está por venir ¿quieres compartirlo conmigo? =)

Nos vemos en el futuro.